Obviamente, las universidades siguen siendo consideradas como uno de los mejores esfuerzos de la sociedad para mejorarse a sí misma. No obstante, mientras lo que los jóvenes necesitan es una especie de iniciación aun mundo altamente complejo y lleno de incertidumbres, la Universidad les ofrece los huesos del cementerio de la cultura, tal vez porque fue diseñada antes de que se tuviera la menor comprensión del cerebro humano, y para una sociedad que hace mucho tiempo dejó de existir. Más aún, hoy en día está diseñada para transmitir un cuerpo de conocimientos bastante específico, proveniente de un período en el que el saber parecía ser algo estable y cierto. Es suficiente dominar el contenido de unos cuantos libros y cursos determinados, aprender los trucos del oficio, y eso es todo: así es como el estudiante aprende lo que precisa para su “campo”, el conocimiento se guarda en sus compartimientos correspondientes y la gente se mantiene en sus departamentos respectivos. Estamos entrando en un período de gran discontinuidad, cambio e interdependencia entre las gentes y los acontecimientos. No sin ironía, ya que su propia estructura tiende a paralizarlas, las universidades han ido reaccionando lentamente, si es que lo han hecho, frente a los nuevos descubrimientos científicos relativos a la mente y frente al cambio de valores operado en !a sociedad. El conocimiento se mueve en general muy lentamente en la Universidad; los textos y programas llevan generalmente un retraso de años e incluso décadas, con respecto a lo que se conoce en un momento dado en cualquier campo del saber. Una sociedad como la actual, sacudida por una explosión de conocimientos y una revolución de su cultura y sus medios de comunicación, no puede sentarse a esperar que una burocracia chirriante (por anacrónica) le marque el camino en su búsqueda de sentido. Lo que sabemos actualmente de la naturaleza ha hecho saltar en pedazos las fronteras artificialmente levantadas entre diversas disciplinas; la aceleración del cambio tecnológico es tal que la división tradicional entre unas y otras carreras también se desvanece, a la vez que surgen repentinamente nuevas oportunidades. Las nuevas informaciones se precipitan a un recíproco encuentro entre sí por encima de los límites de cada disciplina. Lamentablemente, la universidad ha reaccionado con una lentitud de pesadilla frente al cambio operado en nuestras necesidades, mucho más lentamente que cualquier otra institución. A un costo cada vez más alto, las viejas estructuras no consiguen funcionar, ya que no basta con sustituir el material o retocar los programas, “cambiando todo para que nada cambie”, jugando al juego interminable de las decisiones se toman donde está el poder y no donde está la información.
En la actual década, en pleno apogeo de la segunda ola de renovación educativa, un pensamiento ecológico está resultando de la percepción de una situación penosa , peligrosa y amenazadora de la vida, es la referente a la polución y deterioro de los recursos de la tierra; generada por causa de actitudes personales despreocupadas por el cuido del Medio Ambiente , y una economía Neoliberal no interesada en la preservación sino que en el flujo del consumo insustentable de bienes innecesarios. Sabiendo de esta condición precaria, John Hardy siendo un joyero canadiense preocupado por consolidar una educación ecológica, luego de inspirarse en el documental "Una verdad incómoda " dirigido por el Ex presidente de Estados Unidos Al Gore, que demuestra los efectos del cambio climático en el mundo, decidió irse a una pequeña isla de Indonesia ubicada en el océano índico , en la provincia de Bali, en la que gesta un sistema de educación sin precedente alguno, un proyecto...

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