En la historia humana del presente, parece ser que la decadencia de la consciencia humana es una cuestión tangible y que afecta a muchas personas de manera nefasta , e incluso con la pérdida de sus propias vidas, sin embargo, muy pocas veces se habla del amor , la comprensión, la compasión, la cooperación y el compromiso con el otro como actuaciones de solución.
Conforme a lo anterior, la educación vigente en los sistemas educativos escolarizados tanto nacionales como globales están sopesando con mucho cautela las implicaciones de una visión holísta de la educación, que más por suspicacia teórica es pura fanfarronería de no trascender de la zona de confort del modelo educativo que profesan, por esta razón procederé a explicar los principios filosóficos de la Educación Holísta.
En primer lugar, el holismo es una visión renovada del Cosmos, lo que significa que en ella se integra el principio de que para entender la naturaleza de la educación debemos de inquirir que en el universo todo está conectado con todo, por lo tanto, las totalidades están unidas a una gran totalidad, es el principio de totalidad.
Para Gallegos (1999) "la visión Holísta es el SUPUESTO DE TOTALIDAD, que percibe que en el universo todo está conectado con lo demás, es una red viva constituida de totalidades/partes, todo está interconectado formando sistemas y subsistemas; el ser humano es uno con este universo, su conciencia es la conciencia el universo".
Desde este punto de vista, el cambio de perspectiva conceptual de lo qué es educación debe emanar de una visión comprensiva, generosa y sobre todo, aventurada con los cambios sociohistóricos, culturales, éticos , económicos y políticos que están brotando en la sociedad humana; que nos lleva a razonar seriamente en la trascendencia global mediante la transformación mental, a través del encuentro de nuevas maneras de conocer la realidad, de pensar, sentir y actuar.
En definitiva, los procesos educativos no deben obligarse a ligarse con las demandas del mercado de las sociedades capitalistas, o como bien lo hace el modelo de las competencias, sino y especialmente vinculada a la conciencia planetaria, que establece como principio fundamental la VIDA.
Por consecuente, lo sustancial del quehacer educativo debe radicar en la formación integral del ser humano, lo que implica una articulación de los conocimientos, sentimientos y complacencias.
A sabiendas de estos valores, una educación cuya finalidad sea la liberación o emancipación, debe de consolidar una interconexión con sus partes, que sin duda lo logrará con el AMOR, lo que compromete un enorme sentido de la acción, conectado a la creatividad y sensibilidad; esto nos lleva a recapacitar que es urgente una metamorfosis de la educación , lo que significa trascender del discurso y propuesta a la función del ser educativo.
Maturana(1999) , señala que somos "animales amorosos", por tanto, debemos comprender que la esencia de todas las cosas está en el amor.
En este sentido, somos un grano de arena de la inmensa playa cósmica, que nos vemos sorprendidos al contemplar la mágica energía del AMOR que todo lo cambia y conecta; si la educación pretende afectar con esta onda , es imprescindible generar el AMOR como alusivo esencial para la supervivencia, de lo contrario, nos dirigiremos a nuestra destrucción.
Es importante destacar, que debemos ir más allá de lo convencional, externo, artificial o de asuntos superfluos aislados en los planes de estudio; por eso vuelve indispensable el reconocimiento de la diversidad sociocultural , el compromiso con la vida sin diferencias exclusivas.
Al respecto, Briggs y Peat (1999), mencionan que:
"Cada uno de nosotros , como individuos , está interconectado a los sistemas de la naturaleza, de la sociedad y del pensamiento que nos rodea y que fluyen a través de nosotros. Vivimos en movimientos que afectan a los demás, como los de los demás afectan a nosotros, y todo ello crea un caos imprevisible a muchos niveles".
En conclusión, la educación debe enseñar a las personas a cómo autoconocer sus potencialidades o talento, para que conserve y resguarde a todos los seres vivos , traspasando la barrera del antropocentrismo, para que admita el deber con la vida , de vivirla de manera respetuosa y dignificadora, en favor del principio de coexistencia y amor absoluto.
Si pretendemos que la educación deje huellas en los individuos, y con ello en el planeta y el universo, debemos de bailar al son de la melodía cósmica de complejidad, incertidumbre y caos.





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